Impenitencia de los condenados

condenados02

Los condenados están ratificados en el mal; cada acto de su voluntad es maligno e inspirado en el odio a Dios. Esta es la enseñanza común de la teología; Santo Tomás  lo establece en varios pasajes. Sin embargo, algunos han mantenido la opinión que, aunque los condenados no pueden realizar ninguna acción sobrenatural, todavía son capaces de realizar, de vez en cuando algún hecho naturalmente bueno; hasta ahora, la Iglesia no ha condenado esta opinión. El autor de este artículo sostiene que la enseñanza común es la verdadera; porque en el infierno, la separación del poder santificante del amor Divino, es total.

Muchos afirman que esta inhabilidad de hacer buenas obras es física, y asignan el impedimento de toda gracia como su causa próxima; al hacer esto, toman el término gracias en su significado más amplio, es decir, toda cooperación Divina tanto en buenas acciones naturales como sobrenaturales. Entonces, los condenados nunca pueden escoger entre actuar fuera del amor de Dios y la virtud y actuar fuera del odio a Dios. El odio es el único motivo en su poder; y no tienen otra alternativa que aquella de mostrar su odio a Dios escogiendo una acción maligna por sobre otra. La última y real causa de su impenitencia es el estado de pecado que libremente escogen como su porción sobre la tierra y sobre la cual pasaron, sin conversión, a la otra vida y a ese estado de permanencia (status termini) por naturaleza debido a criaturas racionales y a una actitud de mente incambiable.

Bastante en consonancia con su estado final, Dios les otorga solo aquella cooperación que corresponde a la actitud que libremente escogieron como suya en esta vida. Por esto, los condenados no pueden sino odiar a Dios y hacer el mal, mientras que el justo en el cielo o en el purgatorio, es inspirado solamente por amor a Dios, no pueden sino hacer el bien.  Por lo tanto, también, las obras de los reprobados, en tanto están inspiradas en el odio a Dios, no son pecados formales, sino solo materiales, porque son realizados sin el requisito de libertad para la imputabilidad moral. El pecado formal que comete el reprobado es solo aquel que, cuando de entre varias acciones en su poder, deliberadamente escoge aquella que contiene la mayor malicia. Por tales pecados formales, los condenados no incurren en ningún aumento esencial de castigo, porque en el estado final la misma posibilidad y el permiso Divino de pecar son en sí mismos un castigo y, más aún, una sanción de la ley moral podría parecer bastante sin sentido.

De lo que se ha dicho se sigue que el odio que las almas perdidas tienen hacia Dios, es voluntario sólo en su causa; y la causa es el pecado deliberado el cual fue cometido en la tierra y por el cual merecieron reprobación. Es también obvio que Dios no es responsable por los pecados materiales de odio de los reprobados porque si les otorga Su cooperación en sus actos pecaminosos como también si les rehúsa toda motivación al bien, El actúa bastante de acuerdo con la naturaleza de su estado. Por lo tanto, sus pecados no son más imputables a Dios que las blasfemias de un hombre en un estado de total intoxicación, aunque no son proferidas sin la asistencia Divina.

El reprobado lleva consigo la primera causa de impenitencia; es la culpa del pecado que  ha cometido en la tierra y con el cual ha pasado a la eternidad. La causa próxima de impenitencia en el infierno es que Dios deniega toda gracia y todo impulso por el bien. No sería intrínsecamente imposible para Dios llevar a los condenados al arrepentimiento; aunque tal curso sería mantenerlos fuera del estado de reprobación final.  La opinión que el rechazo Divino a toda gracia y de motivación al bien es la causa próxima de impenitencia, es sostenida por muchos teólogos, y en particular por Molina. Suárez la considera probable. Scotto y Vásquez sostienen puntos de vista similares. Incluso los Padres y Santo Tomás pueden ser entendidos en este sentido.  Es por esto que Santo Tomás enseña (De verit., Q. xxiv, a.10) que la causa principal de impenitencia es la Justicia Divina, la cual rehúsa dar a los condenados toda gracia. Sin embargo, muchos teólogos p.ej. Suárez, defiende la opinión que los condenados son solo moralmente incapaces de bien; tienen el poder físico, pero las dificultades en sus caminos son tan grandes que nunca podrán ser superadas.

Los condenados nunca pueden desviar su atención de sus horrendos tormentos, y al mismo tiempo saben que han perdido toda esperanza. Por ello, la desesperanza y el odio a Dios, su justo Juez, es casi inevitable e incluso el más mínimo buen impulso se torna moralmente imposible. La Iglesia aún no ha decidido esta cuestión. El autor del presente artículo, se inclina por la opinión de Molina. Pero, si los condenados con impenitentes, ¿como pueden las Escrituras (Sabiduría, v) decir que se arrepienten de su pecado? Deploran con la mayor intensidad el castigo, pero no la malicia del pecado;  a esto se aferran mas tenazmente que nunca. Si tuvieran la oportunidad, cometerían el pecado de nuevo, sin duda no por su gratificación, la cual encuentran ilusoria, sino por cabal odio a Dios. Se sienten avergonzados de su insensatez por buscar la felicidad en el pecado, pero no de la malicia del pecado en sí mismo (St. Tomás, Teol. comp., c. cxxv).

Anuncios

Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
Esta entrada fue publicada en Demonología y Exorcismos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s