Algunas consideraciones sobre el Infierno (1)

Ilustración: Detalle de la obra “El Juicio Final”, del pintor alemán Hans Memling, óleo sobre tabla pintado en el período 1466-1473

No existe ninguna contradicción entre la infinita misericordia de Dios y la existencia del Infierno: cuando el hombre escoge egoístamente elevarse por encima de Dios, preferirse a Dios, ser el dios de sí mismo, simplemente es respetado por el Creador, que ratifica la libre voluntad del hombre y, acogiendo su voluntad, lo mantiene alejado de Él. El Infierno es obra del hombre, no de Dios.

El pecado existe, el hombre es tentado por su debilidad debida al pecado original que lleva dentro: quiere el bien, pero escoge el mal. La misericordia de Dios es infinita y perdona todo pero, siempre y cuando, se perciba nuestra condición de pecadores. Por eso se dice que Dios ama y salva a los humildes.

Al Infierno no nos mandan: vas tú solo, porque tú eliges estar ahí. El Infierno es querer alejarse de Dios porque no quieres su amor. Ese es el Infierno. Va al Infierno sólo quien le dice a Dios: “No te necesito, me las arreglo yo solo”, como hizo de hecho el diablo.

En el análisis de la existencia del Infierno, nos pasa lo mismo que con el demonio y la no aceptación de la existencia de éste. A Satanás, el Adversario, le conviene la ocultación, para facilitar mejor su labor; pero el Infierno existe, está ahí.

El Señor nos ha dejado clara constancia de la existencia del  Infierno. Si del Cielo se habla poco, del Infierno se habla aún menos. Y al respecto hay errores muy difundidos: unos creen que el Infierno no existe. Otros creen que sí existe, pero que allí no va nadie, aduciendo que Dios es infinitamente bueno, pero olvidándose de que también es infinitamente justo y de que el mismo Jesucristo nos habló en varias ocasiones sobre la posibilidad que tenemos de condenarnos.

De hecho, la existencia del Infierno es de los dogmas de nuestra fe que presenta mayor número citas que lo sustentan. En los textos de la Sagrada Escritura está reseñado el Infierno, que por cierto aparece con diferentes nombres, tales como abismo, horno de fuego, fuego eterno, lugar de tormentos, lugar de tinieblas, gehena, muerte segunda, fuego inextinguible… y varios más.

El Infierno forma parte, junto con el Cielo y el Purgatorio, de las opciones que nos esperan para la otra vida. Aunque como sabemos, del Purgatorio se sale para ir al cielo, pero del Infierno jamás se sale, es eterna su permanencia en él. Decía San Agustín que: “Todo lo que tiene fin, es siempre breve”. Pero el Infierno carece de fin. Dante Alighieri, en su inmortal obra “La divina comedia”, relata que en el Infierno hay un reloj que no marca las horas y sólo tiene un péndulo que constantemente señala: Nunca, Jamás.

(Continuará)

Anuncios
Publicado en Demonología y Exorcismos, General | Deja un comentario

Richard Gallagher, psiquiatra: el hombre al que los exorcistas llaman cuando necesitan ayuda en casos extremos

El doctor Richard Gallagher  es un psiquiatra educado en la Ivy League, certificado, pero también participa en exorcismos. Combatir a los enviados de Satanás no hizo parte del plan profesional que imaginó Gallagher mientras estudiaba medicina en Yale: pero su carrera lo llevó por ese camino. Esta es su historia y el capítulo de su vida con una mujer que cambió la manera en que pensaba e imaginaba los exorcismos.

La mujer se reunió con un pequeño grupo de monjas y sacerdotes, dentro de la capilla de una casa. Cuando los padres comenzaron a rezar, la mujer entró en un trance y luego volvió a la vida.

Habló en múltiples voces. Una era profunda, gutural y masculina. Otra era aguda. La tercera espetó palabras sólo en latín. Cuando alguien roció agua ordinaria sobre ella, la mujer no reaccionó. Pero cuando se usó agua bendita, los gritos fueron dolor. “Déjenla en paz, pu*** sacerdotes”, gritó la voz gutural. “Lo lamentarán”, sentenció.

Probablemente ya has visto esta escena: un alma corrompida por Satanás, un sacerdote agitando un crucifijo sobre una mujer que gruñe. Películas y libros han imitado exorcismos tantas veces, que terminaron por convertirse en cliché. Pero esto fue un exorcismo real y, además, incluyó a un personaje que no suele aparecer en el tradicional guión de expulsar al diablo de un cuerpo.

El doctor Richard Gallagher es un psiquiatra educado en la Ivy League, certificado, que enseña en la Universidad de Columbia y en el Colegio Médico de Nueva York. Pero también hacía parte del equipo que trató de ayudar a la mujer.

Combatir a los enviados de Satanás no hizo parte del plan profesional que imaginó Gallagher mientras estudiaba medicina en Yale. Él sabía sobre los relatos bíblicos que retrataban la posesión demoníaca, pero pensó que eran un intento de la cultura antigua por lidiar con los trastornos mentales como la epilepsia. Se llama a sí mismo, con orgullo, un “hombre de ciencia”.

Aún así, ahora, es algo más: es el hombre al que acuden por ayuda los miembros de una extensa red de exorcistas en Estados Unidos. Él sostiene que la posesión demoníaca es real. Ha visto la evidencia: las víctimas de repente hablan un latín perfecto, los objetos sagrados salen volando de los estantes, los “poseídos” despliegan un “conocimiento oculto” sobre cosas personales o secretos de los allí presentes que no tendrían por qué saber.

Gallagher se define como un “consultor” de posesiones demoníacas. Durante los últimos 25 años, ha ayudado al clero a distinguir entre la enfermedad mental y lo que él llama “lo real”. Calcula que ha visto más casos de posesión que cualquier otro médico en el mundo.

“Cada vez que necesito ayuda, lo llamo”, confiesa el reverendo Gary Thomas, uno de los exorcistas más famosos de Estados Unidos. La película “El Rito” está basada en el trabajo de Thomas.

Gallagher es un hombre grande, alto, que alguna vez jugó baloncesto semiprofesional en Europa. Tiene una actitud brusca. Y cuando habla de posesión, suena como si estuviera describiendo el crecimiento de las algas: su tono es seco, clínico, como si estuviera relatando hechos. La posesión, dice, es rara, pero real.

Sin embargo, algunos críticos señalan que Gallagher terminó poseído por sus propios delirios. Para ellos, todo lo que él ha visto son trucos baratos de personas que tal vez podrían necesitar terapia, pero ciertamente no un exorcismo.

Sin embargo, uno de los misterios más grandes sobre el trabajo de Gallagher no es lo que ha visto. Es cómo evolucionó a este punto.

¿Cómo resulta un “hombre de ciencia” arrastrado al mundo de la posesión demoníaca? Su respuesta es breve: se encontró con una reina de Satanás.

Un encuentro “espeluznante” con el mal

Era una mujer de mediana edad que llevaba ropa oscura y sombra de ojos negra. Podría ser encantadora y atractiva. También hacía parte de un culto satánico.

Se llamaba a sí misma la reina del culto, pero Gallagher la llamaba “Julia”, el seudónimo que decidió ponerle.

La mujer había abordado a su sacerdote local, convencida de que estaba siendo atacada por un demonio. El religioso la refirió a un exorcista, quien a su vez se acercó a Gallagher para una evaluación de salud mental.

Sin embargo, ¿por qué un devoto del diablo querría librarse de él?

“Ella estaba en conflicto”, explica Gallagher, “había una parte de ella que quería liberarse de la posesión. Ese fue uno de los primeros casos que tomó. Y lo cambió. Gallagher ayudó a conformar un equipo de exorcismo, que finalmente conoció a Julia en la capilla de una casa.

Los objetos salían volando de los estantes a su alrededor. Ella, de alguna manera, conocía detalles personales sobre la vida de Gallagher: cómo su madre había muerto de cáncer de ovario, que en su casa dos gatos lucharan frenéticamente entre sí la noche anterior a una de sus sesiones.

Julia encontró una manera de alcanzarlo, de llegarle, incluso cuando ella no estaba con él, recuerda Gallagher.

Una noche, cuando hablaba por teléfono con el sacerdote de Julia, los dos oyeron una de las voces demoníacas que ella emitía durante sus trances, aunque ella no se encontrara cerca de un teléfono y estuviera a miles de kilómetros de distancia.

Él dice que nunca tuvo miedo.

¿Cómo un científico cree en los demonios?

Pero Gallagher también insiste en que está del lado de la ciencia.

Al crecer en una gran familia irlandesa y católica en Long Island, él no pensaba mucho en historias de posesión. Pero cuando casos como los de Julia le siguieron llegando en su trayectoria profesional, sostiene, sus puntos de vista tenían que evolucionar. “No creo en esto porque soy católico. Trato de seguir la evidencia”, afirma.

Gallagher creció en una casa donde la fe se tomaba en serio. Su hermano menor, Mark, recuerda que Gallagher era un prodigio académico con memoria fotográfica, que quería usar su fe para ayudar a la gente. Su madre era una ama de casa y su padre, un abogado que había luchado en la Segunda Guerra Mundial. Según Mark, su padre les enseñó a regresar todo lo que les había sido dado.

Las dos maneras de devolver que tiene Gallagher –ayudando a los enfermos mentales así como los poseídos– pueden parecer opuestas. Pero no necesariamente para aquellos en la Iglesia Católica. El catolicismo contemporáneo no ve la fe y la ciencia como contradictorias. Sus líderes insisten en que la posesión, los milagros y los ángeles existen. Pero el calentamiento global es real, también lo es la evolución, y los milagros deben ser documentados con rigor científico.

El énfasis de la iglesia en la fe y la razón puede verse incluso en el nacimiento de su ritual de exorcismo.

El Rito del Exorcismo fue publicado por primera vez en 1614 por el Papa Pablo V, con el objetivo de apaciguar una tendencia de laicos y sacerdotes que realizaban exorcismos apresuradamente sobre personas que creían estaban poseídas, como las víctimas de la peste bubónica, describe el reverendo Mike Driscoll, autor del libro Demons, Deliverance, Discernment: Separating Fact from Fiction about the Spirit World.

“Una línea (en el rito) afirma que el exorcista debe distinguir entre la posesión demoníaca y la melancolía”, afirma Driscoll. “La iglesia sabía entonces que había problemas mentales y dijo que el exorcista no debería tener nada que ver con la medicina. Eso debería dejársele a los doctores”, insiste.

Doctores como Gallagher, tal vez, quien también asegura que hay algunos psiquiatras y profesionales de salud mental que creen en estas cosas. Entre ellos está el doctor Mark Albanese, quien estudió medicina en Cornell, es amigo de Gallagher y ha practicado la psiquiatría durante décadas. En una carta a la revista católica New Oxford Review, Albanese afirma que hay una creciente creencia entre los profesionales de la salud de que la dimensión espiritual de un paciente debe tenerse en cuenta en el tratamiento, se esté de acuerdo o no con ellas.

Algunos psiquiatras incluso han hablado de añadir un diagnóstico de “trance y trastorno de posesión” al DSM, el principal manual para los trastornos mentales, utilizado por los profesionales de la salud mental en Estados Unidos. El doctor Jeffrey Lieberman, un psiquiatra especializado en esquizofrenia, llegó a una conclusión similar después de haber tenido una experiencia desconcertante con un paciente.

Lieberman, director del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, dice que él y una terapeuta familiar fueron invitados a examinar a una mujer joven que, algunos creían, estaba poseída. Él y su colega intentaron tratar a la mujer durante varios meses, pero se dieron por vencidos porque no tuvieron éxito.

Sin embargo, algo ocurrió durante el tratamiento y todavía no puede explicar. Lieberman relata que después de las sesiones con la mujer, cuando llegaba a su casa en la tardes, las luces se apagaban solas, las fotografías y piezas de arte se caían de los estantes y él sentía un dolor de cabeza penetrante. Cuando le mencionó esto a su colega un día, su respuesta lo aturdió: ella había estado teniendo las mismas experiencias.

El trágico caso de la verdadera Emily Rose

Si quieres saber por qué tantos científicos y médicos como Lieberman son cautelosos a la hora de legitimar la posesión demoníaca, ten presente un nombre: Anneliese Michel. Michel fue víctima de uno de los casos más famosos del exorcismo contemporáneo, la Emily Rose de la vida real.

Era una mujer alemana y católica que murió de inanición en 1976, después de 67 exorcismos en apenas nueve meses. El diagnóstico fue epilepsia, pero ella y sus padres devotos creyeron que estaba poseída.

Ls autoridades más tarde determinaron que fueron los papás de Michel y dos sacerdotes los responsables de su muerte. Fueron sometidos a un juicio por asesinato y declarados culpables de homicidio negligente.

Uno de los principales profesionales escépticos al exorcismo –y también importante crítico de Gallagher– es Steven Novella, neurólogo y profesor de la Escuela de Medicina de Yale.

En un blog, Novella scribió una extensa publicación refutando la experiencia de Gallagher con Julia, la sacerdotisa satánica. Según su análisis, la mujer probablemente realizó una “lectura en frío” de Gallagher. Se trata un viejo truco de adivinos y médiums, en el que ellos usan declaraciones vagas y de tanteo para hacer conjeturas ingeniosas sobre alguien. (Adivino: “Veo una tragedia reciente en su familia”. Cliente: “¿Quieres decir que es mi hermana que se lastimó en un accidente de coche? ¿Cómo lo sabías?”).

“Un paciente puede memorizar frases en latín para decir durante una de sus posesiones”, escribió Novella. “¿Ellos estaban conversando en latín, entendían el latín, o hablaban latín?”, remató.

En una entrevista, Novella fue más lejos y criticó a cualquier terapeuta que cree en los delirios de su paciente. “Lo peor que se puede hacer a un paciente delirante es confirmar sus delirios”, sentenció Novella, quien fundó la Sociedad Escéptica de Nueva Inglaterra. “El objetivo principal de la terapia es reorientarlos a la realidad. Decirle a un paciente que está luchando que tal vez está poseído por un demonio es lo peor que puede hacer”, insistió.

El sacerdote Driscoll, quien escribió un libro sobre posesión, no es un escéptico como Novella. Sin embargo, reconoce que no es raro que las personas que consumen drogas o que sufren episodios psicóticos muestren una fuerza anormal. “Cuando una persona no tiene miedo y no está en su sano juicio y no se preocupan por lastimarse a sí mismos o lastimar a otros, se pueden ver las cosas desgarradoras”, sostuvo.

Gallagher sostiene que para él su trabajo con los poseídos es una extensión de sus responsabilidades como médico. “No me propuse como voluntario para esto”, aclara. “Entré porque diferentes personas en las últimas décadas se dieron cuenta de que estaba abierto a este tipo de cosas. Las referencias son casi invariablemente de sólo sacerdotes.No es como que alguien entre a mi oficina y yo diga, ‘Usted debe estar poseído’”.

¿Qué pasó con la reina de Satanás?

Gallagher explica que muchas personas a las que ha ayudado le han agradecido a lo largo de los años. Pero cuando se trata de dejar que un periodista hable con cualquiera de ellas, él guarda su privacidad celosamente. Pero con Julia es diferente.

Ella le dio permiso para contar su historia. Pero no tiene un final feliz.

Él y un equipo de exorcistas continuaron tratándola. Sin embargo, con el tiempo ella interrumpió las sesiones.

Era demasiado ambivalente. Incluso disfrutó de algunas de las habilidades que mostró durante sus trances. Ella estaba “jugando a ambos lados”.

“El exorcismo no es una especie de encantamiento mágico”, señala Gallagher. “Normalmente, una persona también tiene que hacer sus propios esfuerzos espirituales sinceros”.

Un año después de que ella terminara con las sesiones, cuenta Gallagher, oyó de nuevo la voz de Julia en el teléfono. Esta vez, había llamado para decirle que se estaba muriendo de cáncer.

Gallagher dice que se ofreció a ayudarla con un equipo de sacerdotes, mientras aún estaba capacitada físicamente, pero su respuesta fue concisa:

“Bueno, voy a pensarlo.”

Dice que nunca volvió a oír de ella.

Inevitablemente, habrá otros. Su teléfono sonará. Un sacerdote le contará una historia. Un equipo de clérigos y monjas serán convocados. Y el hombre de ciencia volverá a entrar en el mundo oculto del exorcismo.

Fuente: CNN en español
—————————————————-
Más información:
El propio doctor Gallagher escribe su testimonio en este interesante reportaje:
http://www.portaluz.org/robert-gallagher-un-psiquiatra-que-enfrenta-y-deja-al-descubierto-a-1798.htm

 

Publicado en Demonología y Exorcismos, General | Deja un comentario

13 cosas que tal vez no sabías del diablo y de sus demonios

El exorcista P. José Antonio Fortea en su “Summa Daemoniaca” menciona un gran conjunto de cuestiones relativas al demonio que es importante que todo cristiano lo tome en cuenta para el combate espiritual por alcanzar el cielo. Aquí, 13 cosas que tal vez no sabías del diablo y sus demonios.

1.- El enemigo tiene varios nombres

En el Antiguo Testamento se le llama “Satán” que significaría “adversario, enemigo, opositor”. Asimismo, en el Nuevo Testamento se le nombra como “Diablo”, que viene del verbo griego “diaballo” (acusar). En cambio la palabra demonio, del griego “daimon” (genio), es usado para designar a seres espirituales malignos.

Lucifer es un nombre que no está en las Sagradas Escrituras y que significa “estrella de la mañana” o “el que lleva la luz”. Lo cual “recuerda la pena tan grande que es que siendo tan bello, cayera”, indica el P, Fortea. Sin embargo, el presbítero sigue la misma idea de otro renombrado exorcista, P. Gabriele Amorth, quien considera que Lucifer es el nombre propio del segundo demonio en importancia en la jerarquía demoníaca.

2.- La gran prueba

Todos los ángeles al ser creados por Dios, sabían que Él era su creador, pero pasaron por una prueba “antes de la visión de la esencia de la Divinidad”. A modo de comparación, el sacerdote explica que sería como decir que “veían a Dios como una luz, que le oían como una voz majestuosa y santa, pero que su rostro seguía sin desvelarse”.

“En esa prueba unos obedecieron, otros desobedecieron. Los que desobedecieron de forma irreversible se transformaron en demonios. Ellos mismos se transformaron en lo que son. Nadie les hizo así”.

3.- La batalla en el cielo fue intelectual

Al respecto, Fortea indica que los ángeles desobedientes empezaron a odiar a Dios y a verlo como una cadena que oprimía su libertad. La batalla entre Miguel y Lucifer, cada uno con sus ángeles, no fue con armas, ya que no tienen cuerpo, “las únicas armas que pueden blandir son los argumentos intelectuales”, explica.

“Unos se hicieron más soberbios, otros no tanto. Cada ángel rebelde fue deformándose más y más, cada uno en unos pecados específicos. Así como, por el contrario, los ángeles fieles se fueron santificando progresivamente. Unos ángeles se santificaron más en una virtud otros en otra… los ángeles fueron admitidos a la presencia divina, y a los demonios se les dejó que se alejaran”.

4.- La razón de su rebeldía

Sólo en este punto se toma como referencia el libro “Historia del Mundo Angélico”, también del P. Fortea. Allí sugiere, a modo de novela, que la prueba por la que habrían pasado los ángeles es la revelación que les hizo Dios sobre crear el mundo material con la humanidad, que Él se haría hombre para salvar a los pecadores y que nacería de una mujer, la cual sería la reina de los ángeles.

Lucifer no pudo soportar esta idea, creía que él debería engendrarlo al ser la “obra maestra” del Creador. Más adelante con otros ángeles acusaron que Dios estaba equivocado y se rebelaron por completo. Los ángeles que acataron la voluntad de Dios se postraron a adorar a su creador, aún sin ver todavía su esencia. Mientras que los rebeldes se alejaron del amor de Dios.

5.- Son seres espirituales

“Un demonio es un ser espiritual de naturaleza angélica condenado eternamente”. Es decir, no tienen cuerpo, no sienten inclinación a ningún pecado que se cometa con el cuerpo, pero pueden tentar a los hombres a pecar en esas materias. Comprenden esos pecados de un modo meramente intelectual y sus faltas son sólo espirituales.

En este sentido Fortea precisa que Satán “sigue siendo un bellísimo ángel en su naturaleza, aunque repugnante en su aspecto moral… Su ser personal se ha deformado, pero su naturaleza permanece y permanecerá intacta haga lo que haga. Dado que ambas cosas son inseparables, él auténticamente es un monstruo, un ser deforme, alguien que produce repugnancia y aversión”.

 

6.- Entre los demonios también hay tiempo

Su tiempo no es material como el de los humanos, sino que es un tiempo propio de los espíritus, que es llamado “evo” (“aevum” en latín) y que es la sucesión de actos de entendimiento y voluntad en un ser espiritual.

El Creador, en cambio, vive en un eterno presente. “Sólo en Él no hay sucesión de tiempo de ninguna clase. En Él no ha transcurrido nunca ni un solo segundo, ni un solo antes ni después. La eternidad de Dios es cualitativamente distinta de la eternidad del tiempo material (con un principio, pero sin final) y de la eternidad del evo (también con un principio, también sin final)”, puntualiza Fortea.

7.- Sufren al considerar a Dios

Cada ángel caído “en el conocer encuentra placer, pero también sufrimiento. Sufre cada vez que ese conocimiento le lleva a considerar a Dios. Y el demonio percibe continuamente el orden y la gloria del Creador en todas las cosas. Hasta en las cosas aparentemente más neutras, él encuentra el reflejo y el recuerdo de los atributos divinos”.

Sin embargo, el sacerdote plantea que “el demonio no está siempre en cada instante sufriendo. Muchas veces simplemente piensa. Sólo sufre en ciertos momentos, cuando se acuerda de Dios, cuando se vuelve a hacer consciente de su miserable estado, de su separación de Dios”.

8.- No conocen el futuro, ni pueden leer los pensamientos

Los demonios no ven el futuro, pero con su inteligencia muy superior a la del ser humano pueden deducir por sus causas algunas cosas que sucederán. No saben lo que uno decidirá porque “la libertad humana es el gran factor de indeterminación en sus previsiones”, sostiene el P. Fortea.

“Los demonios pueden tentarnos pero no pueden leer nuestros pensamientos. Aunque dada su gran inteligencia pueden conjeturar lo que pensamos. Al ser seres más inteligentes que nosotros, deducen muchas más cosas y con más seguridad con muy pocos signos externos que lo que deduciríamos nosotros. Pero siempre hay que recordar que ellos están fuera de nuestra alma, sólo Dios puede leer nuestra alma”.

9.- Cuidado con las tentaciones

“El demonio nos puede introducir pensamientos, imágenes o recuerdos, pero no puede introducirse en nuestra voluntad. Podemos ser tentados, pero al final hacemos lo que queremos. Ni todos los poderes del infierno pueden forzar a alguien a cometer ni el más pequeño pecado”, sostiene el sacerdote.

De igual manera puntualiza que “si uno es tentado y ora, la tentación desaparece. Es incompatible la tentación con la oración. La oración crea primero una barrera contra la tentación, pues nuestra voluntad y nuestra inteligencia se centran en Dios. Y si insistimos un poco más, el demonio no puede resistirla y huye”.

10.- Odian más a los ascetas

Fortea afirma con seguridad que de todos los cristianos que están en la Iglesia, al que más odia el demonio es al que se dedica a la ascesis (disciplina, ayuno, meditación, oración, sacrificios, etc. para alcanzar la virtud).

“El demonio odia mucho más al asceta que a la jerarquía eclesiástica o a los mismos exorcistas. El exorcista expulsa a uno, dos, una docena de demonios… El hombre que se mortifica, quebranta de un modo mucho más poderoso la influencia demoníaca en este mundo por el mero hecho de sobrellevar sobre su cuerpo y su espíritu la pasión cotidiana de su vida crucificada”.

11.- El significado de la cruz para los demonios

El presbítero describe que “todos y cada uno de los demonios estaban allí, rodeando la Cruz, contemplando con delectación su triunfo”. No obstante, ellos no podían imaginar que era la mayor victoria del Reino de los Cielos que los dejó “sin habla” con la Resurrección.

“Dios Padre no había perdonado la Pasión ni a su mismo Hijo… La Pasión en la Cruz suponía la prueba palpable de que la Justicia Divina no era trasgredida en vano. Fue en ese momento cuando se hicieron plenamente conscientes todos los demonios de que su condenación no tendría indulto alguno por los siglos de los siglos”.

“Por eso ellos de estar contemplando la Cruz con la alegría de su victoria maligna, pasaron a entender que para ellos sería para siempre el recuerdo terrible de la Justicia Divina. Y por eso por encima de todo, los demonios odian la imagen de la cruz, más que la imagen de la Santísima Virgen María o la imagen de cualquier otro santo o la representación de otro misterio sagrado”.

12.- Los objetos que atormentan a los demonios

“La Iglesia con el poder que ha recibido de Cristo puede unir un efecto espiritual a un objeto”, explica el P. Fortea. Cuenta que en una ocasión no había agua durante un exorcismo y bendijo el contenido de una botella de limonada, pero el efecto que producía era mucho menor.

“Al cabo de unos minutos ordené en el nombre de Jesús al demonio que me dijera por qué era eso así. Se resistió, pero al final dijo que el agua era símbolo de pureza y limpieza. Si bien, dijo que aquel otro líquido bendito también le producía algún efecto, pero menos”.

Otros objetos que atormentan a los demonios son las reliquias de los santos y la cruz. Asimismo, las imágenes religiosas también los atormentan, más si están bendecidas, y con mayor fuerza “si en la bendición expresamente se pidió a Dios que repelieran a los demonios”.

13.- No es el 666

Fortea afirma que identificar la figura bíblica del Anticristo con la del diablo es un error ya que el “666” que menciona el Apocalipsis es número de un ser humano. Por lo tanto es un hombre que propaga el odio, la guerra y el mal. “Nerón, Napoleón, y especialmente Hitler, son figura y bosquejo del Anticristo definitivo y perfecto”, señala.

“También nos aclara mucho la figura del Anticristo su mismo nombre ANTI-CRISTO. Es decir, se trata de la figura contraria a Cristo. Cristo era un hombre, el Anticristo también. Cristo extendió el amor, la paz, la misericordia. El Anticristo extenderá el odio, la guerra, la venganza”.

Fuente del artículo: Aciprensa

Publicado en Demonología y Exorcismos, General | Deja un comentario

Andrea Gemma, obispo italiano exorcista: “El diablo busca rendijas para deslizarse. Todos estamos en riesgo”

Andrea Gemma es obispo emérito y exorcista. Normalmente los obispos suelen delegar los exorcismos en sus exorcistas diocesanos o sacerdotes que designan para diversos casos, pero Gemma, obispo emérito de Isernia-Neafro (pastoreó esta diócesis italiana de 1991 a 2006, cuando se retiró a los 75 años) siempre ha realizado exorcismos como obispo y los sigue realizando hoy, a sus 86 años.

En una entrevista con el diario italiano Il Giornale ha hablado de la influencia del mal en nuestros días… y eso incluye el Islam, asegura.

“Sin duda, la irrupción del Islam en la historia ha ofrecido una oportunidad a Satanás. El Maligno se sirve de Alá y de su profeta, Mahoma. Los islamistas no son posesos. Pero el Islam le ha dado la oportunidad a Satanás, para que utilice la figura de Mahoma”.

Continúa con los exorcismos
“Hoy soy el único obispo del país que realiza directamente exorcismos. Cuando esto comenzó en la diócesis de Isernia, la catedral estaba siempre llena. Después incluso había gente hasta afuera y el tráfico se interrumpía”, explica a Il Giornale.

Fue el mismo papa Juan Pablo II quien le animó en 1992, dice, a expulsar demonios. Muchas de sus experiencias las ha contado en el libro “Yo, obispo exorcista”, por el momento sólo en italiano.

Las peticiones de ayuda hoy son muchas. A veces basta que el obispo haga una bendición por teléfono para lograr una mejoría en casos menos graves, de personas rondadas por actividad demoníaca. “Muchas veces esto es eficaz”, puntualiza. “Pero nadie debe hacerse ilusiones creyendo que (cuando hay posesión) es suficiente una sola sesión para derrotar al diablo”.

Explica el caso de un niño veneciano al que atendió durante toda una Cuaresma. “La familia llegó de Venecia y debió instalarse por más de un mes en el hotel. El endemoniado era el hijo, un niño que adquiría tanta fuerza que se necesitaban tres personas para mantenerlo firme [para evitar que se autolesionara]… gritaba, se retorcía, babeaba… todas las palabras que fluían de su boca eran contra Dios y contra mí. Terminaba bañado de sudor”.

El diablo busca rendijas para deslizarse
El obispo avisa de que si alguno piensa que jamás necesitará de un exorcismo, está equivocado. “Todos estamos en riesgo”, advierte. “Debemos orar, confesarnos e ir a misa, porque el diablo se mantiene alerta y si detecta una puerta para entrar, él se desliza”.

No siempre el poseído se ha implicado en pecados graves. “A veces, se trata de un permiso de Dios para probar la santidad misma. En la historia, varios beatos fueron infestados por el maligno. El Padre Pío no fue poseído, pero sí fue profundamente oprimido por el diablo: se iba a su habitación para ponerle todo patas arriba, lo bastoneaba físicamente dejándolo con el rostro hinchado”.

Al final, el demonio tuvo que dejarlo libre y le habló a Padre Pío, recuerda Monseñor Gemma… “Sus últimas palabras fueron: «Ahora me tengo que ir» y seguidamente (P. Pío) cayó al suelo desmayado. Finalmente había sido liberado”.

Criterios para diagnosticar
Puede ser difícil asegurarse de que una persona está verdaderamente poseída. El obispo señala los “signos reveladores”: los posesos sienten verdadera aversión, dice, de estar en cercanía a imágenes o lugares sagrados.

Además, muchos posesos no soportan la presencia del Santísimo Sacramento. “Cierto señor me decía: «Cada vez que asisto a misa, dentro de mí siento que todo se revuelve».

Otros no soportan mirar hacia el crucifijo que llevo al cuello o a la Santísima Virgen María grabada en mi anillo episcopal”. Pero las reacciones más evidentes señala Monseñor, se producen en presencia del exorcista y en especial al rezar “la fórmula de liberación”.

Consejos de un veterano
Andrea Gemma nació en Nápoles hace ya 86 años, pertenece a la Congregación Piccola opera della Divina Providenza de la cual fue su Vicario General; ha sido profesor de griego y latín y escritor. Y sacerdote ya por 6 décadas.

En su opinión, cada diócesis debería nombrar oficialmente a un exorcista idóneo, y explica a Il Giornale que piensa proponerlo así al Papa Francisco.

Finaliza sus declaraciones al periódico sugiriendo una oración sencilla contra las acechanzas del demonio:

“San Miguel Arcángel defiéndenos en la lucha; sé nuestra ayuda contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe del Ejército Celestial, con el divino poder, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.

Publicado en General | Deja un comentario

El origen sobrenatural de Satanás y el mal: Teólogos advierten que el demonio no es ni fábula ni fantasía

“¿Cómo has caído del cielo
astro rutilante,
hijo de la aurora,
has sido arrojado a tierra,
tú que vencías a las naciones?
tú dijiste en tu corazón: el cielo escalaré,
por encima de las estrellas de Dios elevaré mi trono.
Me sentaré en el monte de la Asamblea,
En los más recóndito del septentrión;
Escalaré las alturas de las nubes,
Me igualaré al Altísimo.
Por el contrario, al seol has sido precipitado
Al hondón de la fosa”.

(Isaías 14, 12-15)

El mítico y oscuro ángel caído, el príncipe de todos los demonios, ha sido llamado desde el principio de los tiempos con toda clase de nombres y apelativos. Lucifer (que deriva de “Luzbel”, que significa “estrella de la mañana” o “portador de luz”), Diablo (que proviene del vocablo griego “diabolos”, que significa “acosador” o “calumniador”) o Satanás (nombre hebreo que significa “adversario”). Llamado en la Biblia “homicida desde el principio y padre de la mentira”, el “maligno”; el “enemigo”, el “tentador” y el “engañador”, en el Nuevo Testamento se lo identifica con el satán hebreo del Libro de Job, con el diablo del Evangelio de Mateo, con la serpiente del Génesis y con el gran dragón del Apocalipsis, todos los cuales se referirían al mismo espíritu rebelde, el personaje maligno por antonomasia.

El licenciado en Ciencias Religiosas Guido Rojas Zambrano cuenta que “el diablo fue conocido primero como lucifer porque “era el más bello, sabio y poderoso de los ángeles y su caída fue como un “lucero al amanecer” y “se le dieron las llaves del pozo del abismo”. Taciano definió al diablo como “el primogénito de los demonios”, y jefe principal. Su posición solo significa que él fue el primero en pecar, y convertirse en ángel caído”. Es el Dragón que peleó con sus ángeles contra San Miguel; el “ángel acusador” que sube hasta la presencia de Dios, para pedir permiso de poner a prueba a Job; el causante del sufrimiento, la enfermedad, la maldad y la muerte; el que siembra la cizaña, persigue a los cristianos y es opositor de Cristo. Es el que fue llamado por algunos de los Padres de la Iglesia como ladrón, tirano, exterminador, corrompido, maldito, apóstata y el Malo. Es aquel al que San Ireneo (s. III) llamó “ángel rebelde”, y Tertuliano (160-230) “el mono de Dios” “.

El autor italiano Giovanni Papini, en su libro “El diablo”, lo define como la antítesis personificada de Dios: “De resultas de su rebelión, el Arcángel llamado Lucifer llegó a ser lo contrario de Dios, el Antidiós. Dios es Amor, y Satanás es odio. Dios es Creación perpetua, y Satanás es destrucción; Dios es Luz, y Satanás es tinieblas; Dios es promesa de eterna Beatitud, y Satanás es la puerta de la condena eterna”.

La caída del lucifer del reino de los cielos

La tradición cristiana asegura que tras la elección fatídicamente desobediente de nuestros primeros padres se escondía la voz seductora del ángel caído, llamado Satán o diablo, quien primero fue un ángel bueno, creado por Dios. El concilio de Letrán, celebrado el año 1215, concluyó que “el diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos malos”.

Guido Rojas Zambrano, respecto al origen del príncipe de las tinieblas, aseguró que “el diablo y los demonios eran ángeles que vivían en la presencia del Altísimo. Dios creó a satanás para la gloria, pero éste hizo una libre elección hacia el mal”. San Agustín (354-430), en tanto, decía que “el diablo estuvo en la verdad, pero no perseveró. Su defecto no estuvo en su naturaleza, sino en su voluntad”.

Según Rojas Zambrano, la caída de Satanás se debió a dos pecados capitales: orgullo y envidia. Orgullo cuando se quiso igualar a Dios, lo que movió al profeta Ezequiel a escribir: “Tu belleza te llenó de orgullo, tu esplendor echó a perder tu sabiduría”. Y por la envidia y los celos que sintió cuando el Creador decidió hacer al hombre a su “imagen y semejanza”. Tertuliano, en su obra “De Patientia”, relata que “el diablo se dejó vencer por la impaciencia cuando vio que el Señor había sometido a su imagen —es decir, al hombre— la totalidad de los seres creados. Si hubiese tolerado eso, no habría sentido dolor alguno; y si no hubiese sentido dolor, no hubiera tenido celos del hombre. Tanto es así, que engañó al hombre porque tuvo celos de él.”

Los teólogos sostienen que una vez que el diablo cayó en su falta, persuadió a otros ángeles a seguirlo. Según la Biblia una tercera parte de los espíritus celestiales del Cielo siguieron sus pasos. San Macario, a este respecto, afirmaba que los ángeles rebeldes “son tan numerosos como las abejas”, mientras que San Atanasio, patriarca de Alejandría, hablaba que el espacio está repleto de demonios.

El único relato auténtico de la batalla de Dios contra Satanás y de la caída de éste se halla en el último libro canónico aceptado por la Iglesia, es decir, en el Apocalipsis: “Y hubo una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban con el dragón, y lidiaba él dragón y sus ángeles; y no prevalecieron éstos, y nunca más fue hallado su lugar en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel grande dragón, aquella antigua serpiente, que se llama diablo y satanás, que engaña a todo el mundo; y fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron lanzados con él.”

La morada de lucifer: el infierno y la tierra

Rojas Zambrano relata que una vez que los espíritus malévolos fueron expulsados del cielo, su nueva morada correspondió a dos lugares: el infierno y la tierra. El infierno o Gehenna, según la Biblia, era un lugar “donde el fuego nunca se apaga”, un antro espantoso también llamado “el abismo”, “el horno de fuego”, “un lugar de tormento (y de tinieblas)”, porque “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los dejó en tinieblas; encadenados y guardados para el juicio”. Desde entonces el “reino de los cielos” y el “reino del averno” son la antítesis el uno del otro: mientras el primero es luz, bien, amor, felicidad y sabiduría, es segundo es oscuridad, mal, odio, amargura y confusión.

Satanás y sus malos ángeles también fueron lanzados a la tierra (Apocalipsis 12,9). Por eso, Jesús llama al diablo “príncipe de este mundo”, mientras que para San Pablo es “el dios de este mundo”. Según San Juan, el mundo viene de Dios, y lo mundano del diablo. Incluso, en el libro de las Revelaciones la ciudad de “Babilonia” la grande (equivalente a la Roma imperial), era considerada como “vivienda de demonios, guarida de toda clase de espíritus impuros”. Además numerosos escritos bíblicos aseguran que uno de los lugares de la tierra, el desierto, es el lugar de descanso de los “espíritus impuros” (la tradición asegura que el arcángel San Rafael encadenó al demonio Asmodeo en la parte más lejana de Egipto, mientras que San Mateo cuenta que Jesús se dirigió al desierto para pasar allí cuarenta días de ayuno y ser tentado por el diablo).

La apariencia del diablo

Con respecto a la apariencia física del diablo, desde la antigüedad se le sindica como un ser espantoso y repelente, aunque no exento a veces de su antiguo esplendor y majestad. Se conservan dibujos, estatuillas, pinturas rupestres y máscaras y descripciones que lo representan como una figura con cuernos, cabellos largos y enredados, la cara llena de arrugas, dientes filosos y lengua bífida; con barba de chivo, el cuerpo cubierto de escamas o víboras, una enorme joroba, cojo, pezuñas, larga cola y alas de murciélago.

No obstante, el maligno también puede adoptar otras formas a voluntad. Guido Rojas Zambrano explica que San Pacomio lo vio como una doncella de raza negra, mientras a que San Nicolás de Mira se le apareció en su monasterio como un “ángel luminoso” pero con una gran cola; a Rufino, amigo de San Jerónimo, llegó a visitarlo con el aspecto de Jesús y a San Martín de Tours se le apareció en forma de monaguillo burlón mientras oficiaba la misa. A San Benito se le apareció como un mirlo negro, a Santo Domingo de Guzmán se le apareció como un gato con un penetrante olor a azufre y a Santa Rosa de Lima como un perro sarnoso que amenazaba con atacarla, o como un galán seductor. Santa Gemma Galgani relató, finalmente, que cuando el demonio se manifestó en su presencia, asumió el aspecto de un perro, un gato, un mico negro, personas conocidas como su confesor o como Cristo flagelante con el corazón abierto y todo ensangrentado; o como un ángel guardián, que al ser descubierto desapareció en una gran llamarada dejando en el suelo un montón de cenizas.

Giovanni Papini, a este respecto, recuerda la descripción que hizo del diablo el poeta italiano Dante Alighieri en su monumental obra “La Divina Comedia”, donde lo retrató como un demonio de dimensiones ciclópeas incrustado en el centro de una región de invierno perpetuo. Este satanás, perfectamente congelado, poseía tres rostros y seis pares de alas, y al batirlas, sólo lograba prolongar el invierno imperecedero que rodeaba los congelados campos infernales. Cada mandíbula del diablo, con metódica regularidad, masticaba ávidamente los cuerpos destrozados de Judas (el discípulo que entregó a Cristo), Bruto y Casio (los dos conspiradores romanos que estuvieron involucrados en el asesinato de Julio César). A pesar de su aparente inmovilidad, Dante nos muestra que satanás es plenamente consciente de su situación; está alerta, vigilante, con sus seis ojos abiertos, desencajados y cubiertos de lágrimas; sumergido hasta la cintura, babeando y aleteando como si quisiera escapar.

Papini dice que “Dante vio con terror en el fondo del infierno un lucifer gigantesco y horrendo, pero no tan bestial como el que los pintores de su tiempo representaban. Los poetas —y esto se prestaría a largas y sutiles disquisiciones— tuvieron siempre una secreta simpatía por lucifer; y esa simpatía se trasluce a veces en el mismo Dante —por muy cristiano y medioeval que fuese—, pues en su poema se ve llevado a recordar el estado primero dé Satanás, su esplendor y su nobleza, más bien que su pavorosa apariencia actual. Cuando lo divisa por primera vez, evoca efectivamente la antigua y maravillosa belleza: Dante estuvo dominado más por las imágenes de lo que lucifer fue en un principio que por su espantosa figura actual: piensa en su estupenda belleza, en la nobleza de su índole original, en su superioridad sobre todos los demás seres creados”.

Papini agrega que “Dante considera a los traidores como a los más condenables de los condenados e imagina que lucifer tiene tres bocas para engullir a los más execrables de esos pecadores: Judas, que traicionó a Cristo; Bruto y Casio, que traicionaron a César. Para él lucifer es, pues, un instrumento de la justicia de Dios contra quienes pecaron más gravemente. Instrumento feroz y monstruoso pero de todos modos instrumento de Dios, quien le ha puesto en las fauces al traidor mismo de su Hijo encarnado.

El lucifer de Dante no es sonriente y socarrón, como otros lo vieron, sino que llora: “Lloraba con seis ojos.” Claro está que llora por la suerte de los tres malhadados a quienes engulle. Llora por sí mismo, por su penosa suerte, tal vez por el espectáculo de dolor que hay alrededor de él; llora, tal vez, de rabia, pero acaso también por el remordimiento de su insensata rebelión. Y, sea como fuere, el llanto es siempre signo de sensibilidad y de nobleza. De acuerdo con la descripción de Dante, lucifer no había perdido todo reflejo y rastro de la antigua nobleza de su índole. Y si no ha perdido su nobleza originaria tampoco puede haber perdido por completo su belleza. Los poetas modernos, de Milton en adelante, nos presentan un satanás triste y apesadumbrado, pero no exento de dolorosa y majestuosa belleza. Milton lo vio como un Arcángel en ruinas, pero que seguía siendo esplendoroso como un Serafín”.

El diablo, una entidad real

Todos los teólogos definen al diablo como una entidad no sólo alejada de toda fábula o fantasía, sino que como alguien totalmente real. El mismo Giovanni Papini asegura que el demonio no sólo es real, sino que un deudor eterno de Dios. “El odio del Diablo no nace solamente de su primer impulso a prescindir de Él, de Su gracia, de Su soberanía. Ese odio se acrecienta paulatinamente por el sentimiento de su eterna dependencia —aún después de la calda— con respecto al Creador. Si todavía es Príncipe, si le queda algún poder, algún dominio, el demonio se lo debe únicamente a la voluntad de Dios, quien, para sus fines inescrutables, no lo ha aniquilado sino que le ha confiado un reino y una misión. La convicción de esa dependencia lo exaspera. No es capaz de agradecimiento; y es aún menos capaz que los hombres —y con eso se lo dice todo— de tener reconocimiento. En él se da, por eso, el odio secreto y profundo del beneficiado hacia su benefactor, del deudor nada su acreedor; y de ahí su ansia por suprimir, o al menos herir al acreedor y benefactor”.

Continúa: “Y por esta razón se empeña en empujar a los hombres al deicidio, es decir, a esos pecados que según los teólogos constituyen formas o conato de deicidio. Por esa razón colaboró en la Crucifixión del Gólgota; por esa razón instiga al asesinato, que es destrucción violenta de una criatura de Dios, de un ser creado por Dios, hecho a imagen y semejanza de Dios: deicidio intencional. El diablo es el acreedor rencoroso y vengativo que se vale de los hombres en sus tentativas por despojar y herir a Aquel a quien, aún en su condena, se lo debe todo, salvo su odio implacable”.

En los Evangelios, el propio Jesús también lo califica como un peligro real, lo que se refleja en su oración cuando dice “no te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno” (Juan 17, 15). En esta petición, el mal no es una abstracción, sino que designa una persona, satanás, el maligno, el ángel que se opone a Dios. El “diablo”, entonces, es aquél que “se atraviesa” en el designio de Dios y su obra de salvación cumplida en Cristo. San Agustín decía, por su parte, que “la muerte de Cristo y Su resurrección han encadenado al demonio. Todo aquél que es mordido por un perro encadenado, no puede culpar a nadie más sino a sí mismo por haberse acercado a él.”

La Iglesia asegura que las mejores armas contra las fuerzas del infierno son el sacramento del bautismo, que nos incorpora al cuerpo místico de Cristo, y nos protege contra el diablo; al igual que la confesión, la eucaristía y la oración del Padre Nuestro, la misma que nos enseñó cuando Cristo nos invita a repetir: “No nos expongas a la tentación, sino líbranos del mal” (Mateo 6,13). Los exorcistas, cuando se enfrentan al diablo, por lo general recurren a la fe en Jesús (Mateo 17,19-20), la plegaria (y el ayuno) (Marcos 9,29).

Otras “armas” sacramentales utilizados por éstos son el agua bendita, la sal y el santo óleo, los crucifijos, reliquias de santos y la oración de los salmos. El creyente, en tanto, puede recurrir a devociones particulares como el rezo del rosario, el uso de escapularios y medallas sagradas; o bien pedir la intercesión de San Miguel Arcángel y de la Bienaventurada Virgen María (San Hugo de Cluny, en el año 1060, fue testigo de la aparición de la Virgen María, donde ella se presentó como la “vencedora de satanás”).

Los teólogos aseguran que pese al poder del diablo, la derrota del maligno es triple: cuando, por castigo de su primer pecado, cayó del cielo como un rayo (Lucas 10,18); cuando fue quebrantado por la muerte redentora de Cristo en la cruz (“Jesús ha vencido al mundo” dice San Juan 16,33); y cuando, en el fin de los tiempos, será vencido del nuevo por Jesucristo (“El Dios de la paz aplastará pronto a Satanás y al hombre malvado” dice Romanos 16,20, mientras que otro pasaje bíblico cuenta que “el Señor Jesús matará con su boca y destruirá cuando regrese en todo su esplendor en compañía de miles y miles de sus ángeles; entonces serán juzgados los demonios y los impíos”).

El autor católico Luis Rojas Puigcercós, asegura que “tal vez uno de los mayores triunfos del demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe: de esta manera le dejan el camino libre para su acción al no estar atentos para detenerlo. El demonio ronda por todo el mundo como un animal herido, tratando de usar todo su poder angelical que recibió de Dios cuando todavía no se había alejado de Él para sembrar la mentira. Es hábil e inteligente, pues conoce bien a los hombres. Sabe atraerles hacia el mal, pues es la única satisfacción que encuentra en la eterna derrota de su lucha contra Dios. Ese es el demonio. Satanás. El padre de la mentira. El tentador.”

Rojas Puigcercós advierte, sin embargo, que “el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero sólo criatura: puede tentarnos, invitarnos, seducirnos, pero no puede obligarnos a actuar de determinada manera. Su poder no es comparable con el poder infinito de Dios. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman. Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños –de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física– en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la Divina Providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo”.

Fuente: guioteca.com

Publicado en Demonología y Exorcismos, General | Deja un comentario

El primer exorcismo moderno documentado: el exorcismo de Nicole Aubrey (1565-1566)

Fue la primera posesión demoníaca documentada por médicos, sociedad e Iglesia.Data del año 1565-66, en una localidad francesa llamada Laon. Tuvo lugar en presencia de más de 150.000 personas: de autoridades eclesiásticas y civiles, de protestantes y católicos por igual. La posesión tuvo lugar entre el ocho de noviembre de 1565, y se prolongó hasta el ocho de febrero de 1566.

Los espectadores viajaban diariamente de muchos lugares para presenciar el exorcismo de la niña endemoniada en el altar de la iglesia.
La niña se llamaba Nicole Aubrey, tenía 16 años, y ya estaba casada. Había sido poseída varias veces desde que tenía 6 años.

En cierto momento deciden atarla al altar principal y el mismo obispo se dispuso al exorcismo.
Durante ese tiempo, ella se quedaba rígida, y los asistentes, para comprobar que no mentía, le pinchaban agujas por el cuerpo y la palpaban.
Las crónicas hablan de verla levitar, y confesar pecados secretos de los asistentes, para avergonzarlos.
El ritual terminó con la comunión de la hostia sagrada, que expulsó a Belcebú, el demonio que se le había metido dentro, junto a otros 29.
Es la primera posesión de Belcebú de la que se tenga noticia, la primera vez que este demonio es nombrado en rituales así.
Nicole terminó el exorcismo destrozada físicamente, incluso con huesos rotos y heridas graves, y para colmo, 9 meses después dio a luz.
No fue la última vez que sería poseída, volvió a estarlo 11 años después, pero aquella ocasión no se convirtió en espectáculo y no se tienen registros de ello.
Este exorcismo se llevó a cabo en medio del fervoroso enfrentamiento entre católicos y protestantes.
Dios hizo uso de su archienemigo, el diablo, para probar la Real Presencia, lo cual denunció la apostasía de Lutero en la abolición de la misa y negar la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.

EL PRIMER EXORCISMO
Para este propósito, Dios permitió a una cierta Nicole Aubrey, un inocente, ser poseída por Belcebú y veintinueve otros espíritus malignos.
La posesión tuvo lugar el ocho de noviembre de 1565, y se prolongó hasta el ocho de febrero de 1566.
Sus padres la llevaron al padre de Motta, un sacerdote piadoso de Vervins, con el fin de que pudiera expulsar al demonio por los exorcismos de la Iglesia.
El Padre de Motta intentó varias veces expulsar al espíritu maligno mediante la aplicación de las sagradas reliquias de la santa cruz, pero él no pudo tener éxito, satanás no se apartaría.
Por fin, inspirado por el Espíritu Santo, decidió expulsar al diablo por medio del Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor.
Mientras Nicole estaba acostada en un estado de letargo no natural, el padre de Motta coloca el Santísimo Sacramento en sus labios.
Y al instante el hechizo infernal fue quebrado, Nicole fue restaurada a la conciencia, y recibió la Sagrada Comunión con cada señal de devoción.

Tan pronto como Nicole había recibido el Sagrado Cuerpo de Nuestro Señor, su rostro se convirtió en brillante y hermoso como el rostro de un ángel, y todos los que la vieron se llenaron de alegría y asombro, y bendijo a Dios desde lo más íntimo de su corazón.
Pero con el permiso de Dios, Satanás regresó y volvió a tomar posesión de Nicole en varias oportunidades y este es el relato.

LOS PASTORES PROTESTANTES
Cuando las extrañas circunstancias de la posesión de Nicole fueron conocidas en todas partes, varios predicadores calvinistas llegaron con sus seguidores, para “exponer este truco papista”, como se decía.
A su entrada, el diablo los saludó burlonamente, los llamó por su nombre, y les dijo que habían venido en obediencia a él.
Uno de los predicadores tomó su libro de oración protestante, y se puso a leerlo con una cara muy solemne.
El diablo se reía de él, y ponía su aspecto más cómico, él dijo:
“Ho Ho Mi buen amigo, tiene la intención de expulsarme con sus oraciones e himnos
¿Cree que me van a causar algún dolor? ¿No sabes que son míos? Yo ayudé a componerlos”.
“Yo te expulsaré en el nombre de Dios”, dijo el predicador, con solemnidad.
“¡Tú!” dijo el diablo burlón. “Tú no puedes expulsarme ya sea en el nombre de Dios o en el nombre del diablo.
¿Has oído hablar de un diablo expulsando a otro?”
“Yo no soy un demonio”, dijo el predicador, con enojo: “Soy un siervo de Cristo.”
“Un siervo de Cristo, en efecto” satanás dijo, con una sonrisa burlona.
“Lo que yo te digo es que eres peor que yo.
Yo creo, y tú no quieres creer.
¿Tú piensas que me puede expulsar del cuerpo de esta miserable desgraciada? ¡Ja!.
Vaya primero a expulsar a todos los demonios que hay en tu propio corazón!”
El predicador se despidió, un tanto desconcertado.
Él va a desaparecer, dijo, volviéndose hacia arriba la parte blanca de sus ojos,
“¡Oh Señor, te ruego que ayudes a esta pobre criatura!”
“Y yo ruego a lucifer,” gritó el espíritu malo, “que él nunca pueda dejarte a ti, sino que siempre te mantenga firmemente en su poder, como lo hace ahora.
Eres todo mío, y yo soy tu señor”.
A la llegada del sacerdote, varios de los protestantes se fueron – ellos habían visto y oído más de lo que querían.
Otros, sin embargo, se mantuvieron, y grande fue su terror cuando vieron cómo el diablo se retorcía y aullaba de dolor, tan pronto como el Santísimo Sacramento fue llevado cerca de ella.
Por fin, el espíritu malo se apartaba, dejando a Nicole en un estado de trance antinatural.
Mientras ella estaba en este estado, varios de los predicadores trataron de abrirle los ojos, pero le fue imposible hacerlo.
El sacerdote entonces coloca el Santísimo Sacramento en los labios de Nicola, y al instante ella fue restaurada a la conciencia.
El Rev. Padre de Motta luego se volvió hacia los predicadores atónitos, y le dijo:
“Vayan ahora, vosotros los predicadores del nuevo evangelio; vayan y relaten por todo el mundo lo que han visto y oído.
No nieguen por más tiempo que el Señor Jesucristo está verdaderamente y realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar.
Vayan ahora, y dejen el respeto no humano para confesar la verdad”.
Durante los exorcismos de los siguientes días, el diablo se vio obligado a confesar que él no había sido expulsado en Vervins, Francia.
Y que tenía con él veintinueve demonios, entre los que se encontraban tres poderosos demonios: Cerberus, Astaroth, y Legio.

EXPULSIÓN DE 27 DEMONIOS
El día tres de enero de 1566, el obispo llegó a Vervins, y comenzó el exorcismo él mismo en la iglesia, en presencia de una inmensa multitud.
“Te mando en el nombre y por el poder de la presencia real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, partir de inmediato”, dijo el obispo a satanás con voz solemne.
Satanás estaba, por fin, expulsado por segunda vez por medio del Santísimo Sacramento.
Al salir, él paralizó el brazo izquierdo y el pie derecho de Nicola.
Y también hizo que su brazo izquierdo quedara mas largo que el derecho.
Y no había poder en la tierra para curar esta extraña dolencia, hasta algunas semanas después, cuando el diablo fue al fin total e irrevocablemente expulsado.

Nicole ahora fue llevada a la peregrinación célebre de Nuestra Señora de Liesse, sobre todo porque el diablo parecía temer mucho al lugar.
Al día siguiente, el P. de Motta comenzó el exorcismo en la iglesia de Nuestra Señora de Liesse, en presencia de una inmensa multitud.
Él tomó el Santísimo Sacramento en la mano, y, mostrándolo al demonio, él dijo:
“Yo te ordeno, en el nombre del Dios viviente, el gran Emmanuel, que tú ves aquí presente, y en quien crees”.
“¡Ah, sí!” -gritó el demonio, “creo en Él”.
Y el diablo volvió a aullar cuando hizo esta confesión, porque se retorcía por el poder de Dios Todopoderoso.
“Yo te mando, pues, en Su nombre”, dijo el sacerdote, “que salgas de este cuerpo al instante.”
Al oír estas palabras, y sobre todo a la vista del Santísimo Sacramento, el diablo sufrió la tortura más espantosa.
En un momento el cuerpo de Nicole fue enrollado como una bola, y luego de nuevo se volvió terriblemente hinchado.

En un momento su rostro estaba extrañamente alargado, luego se amplió en exceso, y a veces estaba tan rojo como la grana. Sus ojos, a veces, sobresalían horriblemente, y luego otra vez se hundían profundamente en el cráneo. Su lengua colgaba hasta la barbilla, era a veces negra, a veces roja, y a veces como la de un sapo.

El sacerdote continuaba instando y torturando a satanás.
“¡Maldito espíritu!” – exclamó, “Yo te mando, en nombre y por la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo aquí en el Santísimo Sacramento, partir de inmediato desde el cuerpo de esta pobre criatura”.
“¡Ah, sí!” – gritó satanás, aullando salvajemente, “veintiséis de mis compañeros lo dejarán en este instante, ya que están obligados a hacerlo”,
La gente en la iglesia ahora comenzó a rezar con gran fervor.
De pronto los miembros de Nicola comenzaron a resquebrajarse, como si todos los huesos de su cuerpo se estuvieran rompiendo.
Un vapor pestilente salió de su boca, y veintiséis demonios salieron de ella, para nunca más volver.
Nicole luego cayó en un desmayo poco natural, excitada solo por el Santísimo Sacramento.
A la recuperación de sus sentidos, y recibir la sagrada comunión, la cara de Nicola se puso brillante como el rostro de un ángel.
El sacerdote continuaba instando al demonio, y utilizaba todos los medios para expulsarlo.

“No voy a dejarla, a no ser mandado por el obispo de León”, contestó el demonio, enojado.

EXPULSIÓN DE LOS TRES DEMONIOS QUE QUEDABAN
Nicole ahora fue llevada a Pierrepont, donde uno de los demonios, de nombre Legio, fue expulsado por medio del Santísimo Sacramento.
A la mañana siguiente Nicola fue llevada a la iglesia.
Apenas había abandonado la casa, cuando el diablo volvió a tomar posesión de ella.
El obispo que fue solicitado para exorcizar a Nicola, se preparó para esta terrible tarea con la oración y el ayuno, y otras obras de penitencia.
A la llegada de Nicola a la Iglesia, el exorcismo comenzó.

“¿Cuántos son ustedes en este cuerpo?”, preguntó el obispo.
“Hay tres de nosotros”, respondió el espíritu maligno.
“¿Cuáles son sus nombres?”
“Belcebú, Cerberus, y Astaroth”.
“¿Qué ha sido de los otros?”, preguntó el obispo.
“Ellos han sido expulsados”, respondió satanás.
“¿Quien los expulsó?”
“¡Ja!”,-gritó el diablo, rechinando los dientes, “fue el quien tiene en sus manos, en la patena”.
El diablo quería decir nuestro querido Señor en el Santísimo Sacramento.
El obispo acercó el Santísimo Sacramento cerca de la cara de Nicole.
El demonio se retorcía y aullaba de dolor.
“¡Ah, sí! ¡Yo me iré, me iré!”, chilló, “pero voy a volver.”
De repente, Nicole se puso tiesa e inmóvil como el mármol.
El obispo entonces tocó los labios con el Santísimo Sacramento, y en un instante estaba completamente restaurada a la conciencia.
Ella recibió la sagrada comunión, y su rostro brillaba ahora con una maravillosa belleza sobrenatural.
Al día siguiente, Nicole fue traída de nuevo a la Iglesia, y el exorcismo comenzó como de costumbre.
El obispo tomó el Santísimo Sacramento en la mano, lo sostuvo cerca de la cara de Nicola, y dijo:
“Te mando en el nombre del Dios viviente, y por la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo aquí en el sacramento del altar, partir de inmediato del cuerpo de esta criatura de Dios, y nunca más volver.”
“¡No! ¡No!”, gritó el diablo,
“No voy a irme. Mi hora no ha llegado todavía.”
“Yo te mando que salgas. ¡Sal fuera, impuro, espíritu maldito!
¡Vete!” y el obispo colocó el Santísimo Sacramento en la cara de Nicole.
“¡Detente, detente!”, gritó satanás, “déjame ir, me iré, pero volveré”.
Y al instante Nicole cayó en las convulsiones más espantosas.
Un humo negro fue visto saliendo de su boca, y ella volvió a caer en un desmayo.
Durante su estancia en León, Nicole fue examinada cuidadosamente por médicos católicos y protestantes.

Su brazo izquierdo, que había sido paralizado por el diablo, se encontró totalmente sin reflejos.
Los médicos cortaron el brazo con un cuchillo afilado; le quemaron con fuego; pusieron alfileres y agujas bajo las uñas de los dedos. Pero Nicole no sentía dolor, su brazo estaba completamente insensible.

Una vez, mientras Nicola estaba acostada en un estado de letargo artificial, los médicos le dieron un poco de pan mojado en vino (que era lo que los protestantes llaman a su comunión o Cena del Señor).

Frotaban sus piernas rápidamente; echaban agua en la cara; traspasaban su lengua hasta que la sangre fluía; intentaban por todos los medios despertarla, pero en vano.
Nicola se mantuvo fría e inmóvil como el mármol.
Por fin, el sacerdote tocó los labios de Nicola con el Santísimo Sacramento, y al instante ella fue restaurada a la conciencia, y comenzó a alabar a Dios.
El milagro fue tan claro, tan palpable, que uno de los médicos, que era un calvinista intolerante, inmediatamente renunció a sus errores, y se convirtió al catolicismo.

Varias veces, también, los protestantes tocaron la cara de Nicola con una hostia que no estaba consagrada, y que, en consecuencia, era sólo pan, pero satanás no fue atormentado por esto.
Él sólo ridiculizó sus esfuerzos.
El veintisiete de enero, el obispo, después de haber caminado en procesión solemne con el clero y los fieles, comenzó el exorcismo en la iglesia, en la presencia de una gran multitud de protestantes y católicos.
El obispo ahora expone el Santísimo Sacramento cerca de la cara de Nicola.
De repente, un salvaje y sobrenatural grito suena a través del aire – un negro y denso humo sale de la boca de Nicole.
El demonio Astaroth es expulsado para siempre.

Durante el exorcismo, que tuvo lugar el primero de febrero, el obispo dijo:
“¡Oh espíritu maldito!
Desde que ni la oración, ni los santos evangelios, ni los exorcismos de la Iglesia, ni las santas reliquias, te pueden obligar a salir, voy a mostrarte a tu Señor y el Maestro, y con su poder yo te voy a mandar”.
Durante el exorcismo, que tuvo lugar después de la misa, el obispo expuso el Santísimo Sacramento en la mano, y dijo:
“¡Oh, espíritu maldito, archi-enemigo del Dios siempre bendito, yo te mando, por la sangre preciosa de Jesucristo aquí presente, que te apartes de esta pobre mujer!
¡Apartaos malditos, al fuego eterno del infierno!”
Al oír estas palabras, y sobre todo a la vista del Santísimo Sacramento, el demonio estaba tan terriblemente atormentado, y la apariencia de Nicole era tan horrible y repugnante, que el pueblo apartó sus ojos con horror.
Por fin un profundo suspiro se escuchó, y una nube de humo negro salió de la boca de Nicola.
Cerberus fue expulsado. Otra vez Nicola cayó desmayada sepulcralmente, y de nuevo fue llevada a la conciencia sólo por medio del Santísimo Sacramento.

 

 

 

 

 

 

Grabado antiguo representando el exorcismo realizado a Nicole Aubrey

LA EXPULSIÓN DE BELCEBÚ

Durante el exorcismo, que tuvo lugar en el séptimo día del mes de febrero, el obispo dijo a Satanás:
“Dime. ¿Por qué has tomado posesión de esta mujer católica honesta y virtuosa?”
“Lo he hecho con el permiso de Dios. He tomado posesión de ella a causa de los pecados del pueblo.
Lo he hecho para mostrar a mis calvinistas que hay demonios que pueden tomar posesión del hombre cuando Dios lo permita.
Sé que no quieren creer esto, pero yo les mostraré que soy el diablo.
Yo he tomado posesión de esta criatura para convertirlos, o endurecerlos en sus pecados; y, por la Sagrada Sangre, voy a realizar mi tarea”.
Esta respuesta llenó todos los que lo oyeron con espanto.
“Sí”, respondió el obispo, solemnemente, “Dios quiere unir a todos los hombres en la única santa fe.
Como no hay más que un solo Dios, no puede haber más que una religión verdadera.
Una religión como la que los protestantes han inventado, no es sino una burla hueca. Debe caer.
La religión establecida por Nuestro Señor Jesucristo es la única verdadera, y durará por siempre.
Está destinada a unir a todos los hombres dentro de su abrazo sagrado, por lo que no habrá sino un solo rebaño y un solo pastor.
Este pastor divino es Nuestro Señor Jesucristo, la cabeza invisible de la santa Iglesia Católica, cuya cabeza visible es nuestro Santo Padre el Papa, sucesor de San Pedro”.
El diablo estaba en silencio – él fue puesto en vergüenza ante toda la multitud.
Fue expulsado de nuevo por medio del Santísimo Sacramento.
En la tarde del mismo día el diablo se puso a llorar:
¡”Ah, Ha! tú piensas que usted me puede expulsar de esta manera. Tú no tienes la asistencia adecuada para un obispo.
¿Dónde están el decano y el arcediano? ¿Dónde están los jueces reales?
¿Dónde está el primer magistrado, que estaba asustado en la noche, en la prisión? ¿Dónde está el procurador del rey?
¿Dónde están sus abogados y consejeros? ¿Dónde está el secretario de la corte? “(El diablo menciona cada uno de ellos por su nombre.)”.
“No voy a salir hasta que todos estén reunidos.
Si yo me marcho ahora, ¿qué prueba podrían dar al rey de todo lo que ha sucedido?
¿Creen que la gente les va a creer fácilmente? ¡No! ¡No!
Hay muchos que harían objeciones.
El testimonio de esta gente común aquí tendrá muy poco peso.
Es un tormento para mí que tengo que decirte lo que tienes que hacer.
Me veo obligado a hacerlo.
¡Ja! Maldita sea la hora en que tomé posesión de esta vil canalla”.

“Encuentro poco placer en tu charla”, respondió el obispo.
“Hay testigos suficientes aquí, los que has mencionado no son necesarios.
¡Sal ahora, da gloria a Dios. Parte, ve a las llamas del infierno!”
“Sí, me marcho, pero hoy no. Sé muy bien que tengo que salir.
Estoy condenado. Me veo obligado a dejarla.”
“No me importa tu parloteo”, dijo el obispo, “te voy a expulsar por la fuerza de Dios: Por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”.
“Sí, tengo que ceder a ti”, gritó el demonio salvajemente.
“Si me torturas debo darte este honor”,
El obispo ahora tomó el Santísimo Sacramento en la mano, y se lo acercó a la cara de la mujer poseída.
Por fin, satanás se vio obligado a huir una vez más.

A la mañana siguiente, después de que se terminó la procesión, se ofreció el Santo Sacrificio de la Misa como es habitual.
Durante la consagración, la mujer poseída fue dos veces levantada más de seis metros en el aire, y luego volvió a caer pesadamente sobre la plataforma.

Cuando el obispo, justo antes del Pater Noster, tomó la Hostia Santa, una vez más en su mano, y la levantó con el cáliz, la mujer poseída fue elevada de nuevo al aire.
Llevando con ella a los guardianes, quince en número, por lo menos seis metros por encima de la plataforma.
Y después de un tiempo, ella cayó pesadamente en el suelo.

Al ver esto, todos los presentes se llenaron de asombro y terror.
Un protestante alemán llamado Voske cayó de rodillas, él se echó a llorar y se convirtió.
“¡Ah!” exclamó: “Ahora creo firmemente que el diablo realmente posee a esta pobre criatura.
Creo que es realmente el cuerpo y la sangre de Jesucristo, que lo expulsa.
Creo firmemente. Ya no voy a seguir siendo protestante.”
Después de la misa, el exorcismo comenzó como de costumbre.
“Ahora, por fin,” dijo el obispo, “has de partir. ¡Vete tú, espíritu maligno!”
“Sí”, dijo satanás, “es verdad que tengo que salir, pero todavía no.
No voy a salir antes de que la hora haya llegado”.
Por fin, el obispo tomó la Sagrada Hostia en la mano, y dijo:
“En el nombre de la adorable Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo – en nombre del cuerpo sagrado de Jesús Cristo aquí presente – yo te mando, malvado espíritu, que salgas”.
“Sí, sí, ¡es cierto!” – gritó el demonio violentamente. “Es verdad.
Es el cuerpo de Dios debo confesar, porque me veo obligado a hacerlo, Él me tortura y debo confesar esto, yo tengo que decir la verdad solamente.
Me veo obligado a hacerlo. La verdad no viene de mí. Viene de mi Señor y Maestro.
He entrado en este cuerpo por el permiso de Dios”.
El obispo ahora expone el Santísimo Sacramento cerca de la cara de la mujer poseída.
El demonio se retorcía en agonía terrible intentó de todas las maneras de escapar de la presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.
Por fin, un humo negro fue visto saliendo de la boca de Nicole.
Ella cayó en un desmayo, y fue restaurada a conciencia sólo por medio del Santísimo Sacramento.
El ocho de febrero, el día señalado por Dios en el que satanás debía dejar a Nicole para siempre, llegó por fin.
Después de la solemne procesión, el obispo comenzó el último exorcismo.
“Yo no te pediré por más tiempo”, dijo el obispo a satanás: “yo te voy expulsar al instante por el poder del Dios viviente, y por el preciosísimo Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, su Hijo amado, aquí presente en el Sacramento del Altar”.
“¡Ja, sí!” -gritó el demonio. “Confieso que el Hijo de Dios está aquí real y verdaderamente presente.
Él es mi Señor y Maestro. Me tortura para que confiese, pero me veo obligado a hacerlo”
Luego repitió varias veces, con un salvaje, aullido sobrenatural:
“Sí, es verdad, debo confesar que me veo obligado a dejarla, por el poder del cuerpo aquí presente de Dios tengo que salir, me atormenta…
Debo irme muy pronto, y debo confesar esta verdad.
Pero esta verdad no viene de mí, viene de mi Dios y Señor, que me ha enviado aquí, y quien manda y me obliga a confesar la verdad públicamente”.

El obispo entonces tomó el Santísimo Sacramento en la mano, y, sosteniéndolo en alto, dijo, con voz solemne:
“¡Oh tú, malvado, espíritu inmundo, Belcebú. Tú archienemigo del Dios eterno!.
He aquí, aquí presente el precioso Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, tu Señor y Maestro.
Te conjuro, en nombre y por el poder de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que está aquí presente.
Yo te mando salir al instante y para siempre de esta criatura de Dios y salir hacia lo más profundo del infierno, allí serás atormentado por siempre.
¡Vete, espíritu inmundo, sal! Contempla aquí a tu Señor y Maestro”.
Al oír estas palabras solemnes, y al ver a nuestro Señor sacramental, la pobre mujer poseída se retorcía con miedo.
Sus extremidades eran rotas como si todos los huesos de su cuerpo se estuvieran rompiendo.
Los quince hombres fuertes que la sujetaban, apenas podían mantenerla de espaldas.
Se tambalearon de lado a lado, estaban cubiertos de sudor.
Satanás trataba de huir de la presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.
La boca de Nicola estaba abierta, su lengua le colgaba por debajo de la barbilla, su cara estaba terriblemente hinchada y deformada.
Su color cambiaba de amarillo a verde, y se hizo aún más gris y azul, por lo que ya no parecía un ser humano, sino que era más bien la cara de un demonio encarnado horrible.
Todos los presentes se estremecieron de terror, sobre todo cuando se oyó el grito salvaje del demonio, que sonaba como el rugido de un toro salvaje.
Ellos cayeron de rodillas y con lágrimas en los ojos, comenzaron a gritar: “¡Jesús, ten piedad!”
El obispo continuó instando a satanás.
Por fin, el espíritu malo se apartaba, y Nicole cayó sin sentido en los brazos de sus cuidadores.
Todavía, sin embargo, se mantuvo sorprendentemente distorsionada.
En este estado se le mostró a los jueces, y a todas las personas presentes, ella estaba enrollada como una bola.

El obispo ahora se puso de rodillas, con el fin de darle el Santísimo Sacramento, como de costumbre.
Pero de repente el demonio vuelve loco de rabia, se esfuerza por tomar la mano del obispo, e incluso intenta alcanzar el propio Santísimo Sacramento.
El obispo comienza de nuevo; Nicole se eleva en el aire y el obispo se levanta de sus rodillas, temblando de terror y pálido como la muerte.
El buen obispo necesita valor de nuevo para perseguir al demonio, expone el Santísimo Sacramento en la mano, hasta que al final el demonio, vencido por el poder del sagrado cuerpo de Nuestro Señor, sale en medio de humo y relámpagos y truenos.
Así fue el demonio al fin expulsado definitivamente, el viernes por la tarde, a las tres de la tarde, el mismo día y hora en la que Nuestro Señor triunfó sobre el infierno por su muerte siempre bendita.
Nicole estaba completamente curada, ella podía mover su brazo izquierdo con la mayor facilidad.
Ella cayó de rodillas y dio gracias a Dios, así como el buen obispo, por todo lo que había hecho por ella.

La gente lloraba de alegría y cantaron himnos de alabanza y acción de gracias en honor a nuestro querido Señor en el Santísimo Sacramento.
Por todas partes se oían las exclamaciones:
“¡Oh, qué gran milagro. Oh, gracias a Dios que fui testigo!
¿Quién puede dudar de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en el Sacramento del altar?”
Muchos protestantes también dijeron:
“Creo ahora en la presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, lo he visto con mis ojos. Ya no me quedaré como calvinista.
Maldita sea los que me han mantenido hasta ahora en el error. Ahora puedo entender que es una buena cosa el Santo Sacrificio de la Misa”.
Un solemne Te Deum se entonó, en el órgano y las campanas sonaban con un timbre alegre. Toda la ciudad se llenó de alegría.

Fuente principal del artículo: forosdelavirgen.org
Otras fuentes:
El Santo Sacrificio de la Misa por el Padre Michael Muller, C.Ss.R. (Imprimatur: Arzobispo McClosky, Nueva York – 1884); publicado por Libros TAN.
https://www.olrl.org/stories/exorcism.shtml
https://cocederodecine.wordpress.com/2012/11/09/la-fuente-de-inspiracion-de-el-exorcista-de-william-friedkin/
https://en.wikipedia.org/wiki/Nicole_Aubrey

Publicado en Demonología y Exorcismos, General | Deja un comentario

¿Es posible hacer un pacto con el diablo?

En la actualidad estamos sometidos en una gran crisis mundial, muchas personas están siendo víctimas de la escasez y la pobreza. Pero lo peor es que las previsiones socio-económicas son muchos peores de lo esperado. Todos estos datos dan como resultado un estado anímico y psicológico a nivel social muy depresivo, en resumen, un callejón sin salida. En esta desesperación, algunas personas ven como única salida “el pacto con el diablo”. Esta idea que puede parecer absurda o descabellada, pero ya se está realizando como práctica habitual en algunos países del mundo. Y tú, ¿serías capaz de pactar con el diablo si esto te permitiera asegurar tu bienestar y el de los tuyos en un mundo que no ofrece futuro?

¿Existe realmente el pacto con el diablo?

Para empezar, un pacto es un acuerdo arreglado que se utiliza ya sea como negocio o para asegurar que los términos que se acuerden. Un pacto con el diablo es un acuerdo con “el Mal”, en forma del diablo, con la intención paradójica de lograr un bien superior que está contrariamente obstruido. La naturaleza de un acuerdo contiene ciertos riesgos, por lo que existen preguntas que tiene que hacer la persona ante el acuerdo negociado con el diablo: ¿la persona puede evitar ser atrapada o dañada; el acuerdo beneficia al diablo?

Hay que tener en cuenta que un pacto con el diablo es algo muy peligroso, porque se dice que lo único que el diablo desea de la persona es el alma, y hará cualquier cosa para conseguirlo: desde mentir, engañar, hasta estafar. Muchas personas piensan que una vez has tratado con el diablo, te conviertes en corrupto y malvado, así como arruinar “todo lo bueno” que se propuso hacer una vez.

Un pacto con el diablo es un ingrediente esencial en la leyenda de Fausto. No hay mayor apuesta o riesgo que el de la propia alma. La arrogancia de Fausto era que podía controlar el diablo, pero la naturaleza humana es tal que ningún hombre puede resistirse a ser corrompido por el diablo o por los poderes que se les otorga, e invariablemente sucumbir. Esta inevitabilidad se plantea a menudo en las discusiones acerca de la tecnología, y refleja una ansiedad social acerca de la tecnología. Incluso los expertos advierten, que si uno tiene éxito, el resultado puede ser la eterna condenación.

Pactos con el diablo a lo largo de la historia

La idea de un pacto con el diablo es anterior a Fausto. Una de las primeras referencias históricas comunes la podemos encontrar en siglo VI por Teófilo el Penitente, un clérigo que firmó un pacto con el diablo con su propia sangre, y renunció a sus creencias cristianas para que el diablo le otorgase el “regalo” para que fuera nombrado obispo. Otro famoso pacto fue el del padre Urbain Grandier a principios del siglo XVII, cincuenta años después de la época de las primeras historias de Fausto (unas pocas décadas después de la obra de Marlowe), cuando la caza de brujas estaba en su máximo apogeo en Francia. Aunque muchos expertos creen que su pacto fue una manipulación hecha por sus acusadores, la Inquisición.

Alrededor del siglo XVI, mucha gente tenía un miedo literal al diablo, basándose al menos en la incertidumbre, y hay que tener en cuenta que era natural para algunos imaginar que otra persona con una habilidad especial podría haber obtenido su habilidad de un pacto con el diablo. Pero habían ciertos caso que escapaban a toda lógica, ¿cómo explicar que Johannes Gutenberg en el siglo XV escribió un libro tras otro, cada página con las mismas letras, cada página exactamente igual que las demás, sin necesidad de contratar escribas? La respuesta es sencilla, había pactado con el diablo, quien hizo todo el trabajo en una noche.

¿Una persona puede hacer un pacto con el diablo?

Cuando uno hace un pacto de este tipo, se espera que aparezca alguien, pero realmente es uno mismo quien tiene que escribir los términos. Todo esto es bastante desalentador para la persona que espera que suceda algo especial. Sin embargo, aun así, si se puede invocar al diablo, pero no es necesario. Los expertos afirman que el alma puede arrepentirse en cualquier momento con un simple acto de voluntad. Con el arrepentimiento, el resultado es el pacto nulo, independientemente de las condiciones del contrato.

Pero hay que tener en cuenta, que otros muchos expertos afirman que el diablo no puede dar el éxito en los negocios o en nuestra profesión. Esto puede ser debido a que el éxito en un negocio o una profesión depende de una cadena de muchas causas y factores. Entonces, el diablo sólo podría tentar, por ejemplo, podría hacer que un jefe elegirá a un empleado en lugar de otro. Pero la tentación puede ser superada y, como resultado, ni siquiera una cosa tan simple como un pacto con el diablo es seguro.

Se cree que el mundo de la fama también está envuelto en pactos que van mucho más allá de cualquier lógica. Es cierto que la existencia del diablo no se ha podido demostrar, pero los historiadores tampoco han podido dar respuesta a la gran cantidad de casos que han tenido lugar a lo largo de la historia y que parecen indicar que han sido ayudados por una mano desconocida. Cualquier persona tiene que saber que es lo correcto para sus vidas, y como hemos empezado este artículo lo finalizamos: ¿serías capaz de pactar con el diablo si esto te permitiera asegurar tu bienestar y el de los tuyos en un mundo que no ofrece futuro?

Fuente: http://www.mundoesotericoparanormal.com/

Publicado en Demonología y Exorcismos, General | Deja un comentario